LagOmar, la casa excavada en la cantera: la historia real tras la leyenda de Omar Sharif

En Nazaret, municipio de Teguise, hay una casa que no está sobre la roca: está dentro. LagOmar ocupa una antigua cantera, y el recorrido se cuela entre cuevas, túneles excavados, terrazas naturales y jardines que se abren de golpe tras una curva. No hay fachada: hay una pared de piedra, y por dentro se camina.
Quién la hizo
La idea lleva la marca de César Manrique; quien la levantó fue Jesús Soto, el hombre que construyó materialmente buena parte de lo que hoy se atribuye a Manrique — los Jameos, la Casa-Museo, el Mirador. Es el mismo método que se reconoce en toda la isla: no corregir el terreno, sino habitarlo como está.
La casa nace en los años setenta por un motivo prosaico: un promotor británico, Sam Benady, la quiso como casa piloto para vender las parcelas del Oasis de Nazaret. Debía enseñar qué se podía hacer con esa piedra. Lo consiguió más allá de sus intenciones.
La leyenda, y lo que realmente se sabe
LagOmar se conoce como la casa de Omar Sharif. El relato que repiten todas las guías dice así: el actor estaba en Lanzarote rodando La isla misteriosa, vio la casa, se enamoró y la compró; después Benady — sabiendo cuánto le gustaban las cartas — lo retó al bridge y se la ganó, sin que Sharif supiera que tenía enfrente a un campeón europeo de ese juego.
Es una buena historia y merece contarse. Pero hay que decir también lo demás: es una anécdota nunca documentada. Lo cierto es que Sharif estuvo en la isla por esa película y que conoció la casa. El resto — la compra, la partida, la pérdida en una noche — pertenece al modo en que las islas se cuentan a sí mismas. Saber que es leyenda no le quita nada a la visita: más bien explica por qué el sitio tiene ese nombre.
Qué hay hoy
Desde 1997 LagOmar está abierta al público. Dentro conviven un museo, una galería de arte, un bar y un restaurante: se puede ver como se ve un monumento, o quedarse a tomar algo al fondo de un túnel y olvidarse de la prisa.
Cómo visitarla
Abierta todos los días de 10:00 a 18:00. La entrada general da acceso a todo: casa, jardines, terrazas, túneles y mirador. Existen además la visita guiada y una fórmula que abre antes del horario público, en grupos de diez personas como máximo — pensada para quien quiere verla en silencio, y es el único modo de tenerla casi para uno solo.
Nazaret está a pocos minutos de Teguise y de Tahíche. El calzado cómodo hace falta de verdad: se sube, se baja y se pasa bajo la roca.
Anna Borlenghi
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