El Golfo, el lago verde dentro del cráter partido por la mitad

El mar se comió la mitad del cono y dejó la sección a la vista, como un corte de manual de geología: capas rojas, negras y ocres superpuestas. A sus pies queda el Charco de los Clicos, separado del océano solo por una playa de arena negra.
El agua es verde esmeralda por la concentración de algas que viven en ella, en un medio hipersalino alimentado por el mar que se filtra bajo el callao. El nombre viene de los clicos, los moluscos que antes se recogían aquí.
Las reglas
El charco está protegido: prohibido bajar a la orilla y prohibido bañarse. Se contempla desde el mirador superior, al que se llega con una caminata corta desde el aparcamiento a la entrada del pueblo de El Golfo.
El pueblo merece la parada: un antiguo caserío de pescadores convertido en una hilera de restaurantes junto al mar, todos con pescado fresco. Es el punto más occidental de la isla y el atardecer llega de frente.
Anna Borlenghi
El Castillo de Santa Bárbara, el único museo de la piratería de Canarias
Cueva de los Verdes, el refugio de los piratas de seis kilómetros
La Geria, cómo se hace vino donde no llueve nunca