La Graciosa quiere hacerse el agua sola: sol en los tejados y una desaladora de 450 toneladas al día

En una isla de unos setecientos habitantes y sin una gota de agua dulce, el agua llega de fuera. La Graciosa depende de Lanzarote desde siempre, y un grupo de vecinos intenta cambiarlo: se llama El Sol de La Graciosa y es un proyecto comunitario, sin ánimo de lucro, para alcanzar la soberanía hídrica y energética en 2030.
Qué ocurre ahora
El Ayuntamiento de Teguise, del que depende administrativamente la octava isla, acaba de ceder dos espacios públicos: las cubiertas del CEIP Ignacio Aldecoa y las de la antigua desaladora. Encima irán las placas fotovoltaicas; debajo, una planta de ósmosis inversa capaz de producir hasta 450 toneladas de agua al día, alimentada por ese sol.
Ponerlo todo en los tejados no es un detalle técnico, es la clave: La Graciosa es espacio natural protegido, y el impacto visual habría sido lo primero en frenar cualquier instalación.
Quién lo hace y con qué dinero
La iniciativa es de la comunidad: «los propios vecinos son parte activa de la solución», dice el director, Nahum Cabrera. La financiación llega del programa europeo Horizon Europe. La alcaldesa de Teguise, Olivia Duque, lo describe como un ejemplo de cómo buscar soluciones isleñas adaptadas al lugar.
Si funciona, cambia una dependencia tan vieja como la isla. Y conviene seguirlo por otra razón: lo que sale bien con setecientos habitantes es el ensayo de lo que hace falta para ciento cincuenta mil.
Daniele Boagno
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