De Barranquilla a Yaiza: una familia celebra veinticinco años de matrimonio y de isla a la vez

Hay aniversarios que se celebran de dos en dos. Este se celebra de tres, y el tercero es una isla.
Alex Salebe y Bibiana llegaron a Yaiza desde Barranquilla, en Colombia, en 2001, recién casados. Dos años después nació Mateo, conejero de pleno derecho. Este año las dos fechas coinciden: veinticinco años de matrimonio y veinticinco de isla. Padre e hijo las han contado escribiendo a cuatro manos — Mateo desde Madrid, donde estudia; Alex desde aquí.
Lo que se deja atrás
«Aunque sea una decisión voluntaria», escriben, «siempre es difícil dejar tu país»: significa dejar a los padres, a los hermanos, al resto de la familia. Mateo, que no vio aquel momento, dice haberlo tenido delante toda la vida, en el ejemplo de casa. Es lo mismo que hacen hoy familias de infinidad de países, y que en Lanzarote se ve a diario sin que casi nunca se cuente desde dentro.
La frase del abuelo
En el texto hay una línea que vale la columna entera. Mateo dice escribir como aprendiz, y su padre le recuerda lo que el abuelo Alfonso le decía a él: «Nunca dejamos de ser aprendices».
Es una historia de hospitalidad canaria contada por quien la recibió, y por una vez no habla de política: da las gracias a un pueblo. En una isla donde media conversación sobre inmigración acaba a gritos, escuchar a una familia que celebra veinticinco años de vida aquí es una noticia que vale tanto como una inversión.
Pamela Maletti
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