Timanfaya, la erupción contada por el cura que la vio empezar

«El día 1 de septiembre de 1730, entre las nueve y las diez de la noche, la tierra se abrió de pronto cerca de Timanfaya»: así empieza la crónica que el párroco de Yaiza, don Andrés Lorenzo Curbelo, escribió mientras la erupción seguía en curso. Es el testimonio directo más citado del episodio.
Duró hasta 1736. La lava borró una decena de pueblos y cubrió de lapilli las tierras de labor, obligando a muchos habitantes a emigrar. Paradójicamente fue también el origen de la ceniza que hoy permite a la viña de La Geria sobrevivir a la sequía.
Qué se visita
El Parque Nacional se recorre en la guagua del parque por la Ruta de los Volcanes: no se puede caminar libremente. En el Islote de Hilario el calor del subsuelo está aún a pocas decenas de centímetros, y lo demuestran con la paja que arde y el géiser de agua.
Allí está también el restaurante El Diablo, proyectado por César Manrique en 1970, donde la carne se asa con el calor geotérmico. En los meses cálidos conviene llegar temprano: la cola de entrada puede ser larga.
Fuentes: Crónica de don Andrés Lorenzo Curbelo, párroco de Yaiza (1730); Parque Nacional de Timanfaya, Organismo Autónomo Parques Nacionales; Cabildo de Lanzarote.
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